Ir al contenido principal

Derecho a la no-digitalización

En el foro de la confederac.io el @jorge ha compartido un enlace a un articulo que trataba sobre la "Dependencia tecnológica". Aunque no concuerdo en todos los puntos con el articulo, me parece un buenisimo punto de partida para discutir la preocupante normalización de la tecnocracia.

El tema me parece muy muy importante.

Desde hace tiempo me di cuenta de que cada "derecho" humano de seguida se convierte en una obligación. En este panorama no podemos hablar del "derecho a la comunicación" sin desarrollar unas estrategias fuertes de proteger la inclusión de personas y grupos que no quieren participar en la digitalización.

Si hablamos de un "derecho" a algo, se tiene que contemplar la no-obligación de este algo, o sea el derecho a no usarlo y no practicarlo. Con la educación / escolarización no fue así. Las personas que no quieren que sus hijxs padezcan de la submisión a un sistema "educativo" coercitivo, en muchos casos, sufren persecución. Sobre los fines y efectos perversos de la escolarización escribió en profundidad Ivan Ilich en su "Sociedad desescolarizada" y mi visión crítica en este aspecto coincide con esta exquisita obra.

Desde los estados que conozco, no se establece mecanismos de inclusión de personas que no sepan leer, para garantizarles el derecho de participación plena como ciudadanas. Sin embargo, si nos embarcamos en la lectura de trabajos antropologicos sobre las sociedades que no usaban la escritura, nos podemos dar cuenta que la adopción de la escritura acarrea inevitables cambios en la sociedad, como por ejemplo un fortalecimiento de las estructuras del poder.

Especialmente crítico con la idea de una única Historia fue Pierre Clastres, negando la inevitabilidad de adopción por las sociedades de un sistema de gobernanza coercitivo y vertical, como el estado. Me refiero a la creencia de que las sociedades sin estado son "primitivas" y carentes de algo, mientras que las estatales son sociedades más "desarrolladas", plenas y correctas. El Clastres nos argumenta, que había sociedades que sabian a la perfección los peligros de convertirse en un Imperio, y por tanto, decidieron voluntariamnte aferrarse a ciertas limitaciones (técnicas, demográficas) con el objetivo de mantener sus sociedades sin poder coercitivo.

La inherente falta de un debate social en nuestras comunidades "modernas" antes de adoptar una tecnología, sea alfabeto, TV, móvil o IoT ("Internet de las Cosas"), demuestra claramente una falta de libertad. Tal como la escolarización, en el nombre del bien común entendido como el Progreso, los telefonos moviles, ordenadores, cuentas de correo electrónico o facebook, se han vuelto, y sin la más menor consulta social, una obligación. Obviamente, con beneficio de ciertas empresas.

¿Tenemos un derecho a no ser digitalizados y al mismo tiempo ser plenamente ciudadanos? Quizás llega el tiempo de luchar por el respeto y reconocimiento a la fe que tenemos algunas personas en que es un derecho inalienable a estar solo en el cuerpo en el que estamos y no tener nuestras representaciones digitales externas y ajenas corriendo en las venas de mega-maquinas que no controlamos.