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Instrucciones para cargar el móvil

Preámbulo a las instrucciones para cargar el móvil

Piensa en esto: cuando te regalan un móvil te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el móvil, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, coreano con pantalla curvada; no te regalan solamente ese silbador casual que te meterás en el bolsillo y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que agarrar a tu cuerpo con su carcasa rectangular como un pedazo de hueso desesperado aferrándose en tus manos. Te regalan la necesidad de cargarlo todos los días, la obligación de cargarlo para que siga siendo un móvil; te regalan la obsesión de atender la cantidad de energía disponible dentro de un bar, caminando por la calle, en el salón después de comer. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu móvil con los demás móviles. No te regalan un móvil, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del móvil.

Instrucciones para cargar el móvil

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el móvil con una mano, tome con dos dedos el cable del cargador, introdúzcalo suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de un amante, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Agárrelo pronto enre sus manos, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las soldaduras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del móvil, gangrenando la fría sangre de su silicio. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.


Adaptación a la década de 2010-20 del texto "Cómo dar cuerda a un reloj" de Julio Cortázar